La primera cita de Francisco Páez y Brisa Alderete tuvo una particularidad que hoy parece inevitable: hablaron de running prácticamente desde el principio hasta el final. Él estaba preparando el maratón de Buenos Aires y ella se entrenaba para el Cruce Calchaquí. El deporte ya ocupaba un lugar importante en sus vidas antes de que empezaran a conocerse, y terminó funcionando como uno de los primeros puntos de conexión entre ambos. Se habían cruzado a comienzos de 2025 porque Francisco era compañero de la hermana de Brisa en un grupo de runnig. Ella empezó a verlo en los entrenamientos y, con el tiempo, comenzaron a hacer cosas por fuera de esos encuentros. “A mí me gustó desde el principio”, reconoció Brisa. Francisco, en cambio, recuerda que todo se fue dando de manera natural, aunque rápidamente descubrieron que tenían una actividad que podía unirlos.

Francisco había comenzado a correr después de la pandemia con una intención bastante sencilla: moverse más. El cambio llegó a principios de 2023, cuando decidió sumarse a un grupo de entrenamiento orientado a carreras de calle. “Ahí empecé a tomarlo de otra manera. Me gustó el grupo, los amigos, los viajes a las carreras y también el desafío de tratar de bajar los tiempos”, explicó. Brisa tuvo otro recorrido. Empezó casi por casualidad, con algunas salidas de fin de semana junto a su hermana, hasta que participó de la segunda edición de los 21K LA GACETA. Después de aquella primera experiencia decidió entrenar más seriamente y se incorporó a un grupo de running. “Me empezó a gustar todo lo que había alrededor de correr, no solamente la competencia. Y terminé encontrando el amor en su grupo”, contó.

Aunque comparten la pasión, no se entrenan exactamente de la misma manera. Francisco está más enfocado en las carreras de calle y Brisa encontró su lugar en el trail y la montaña. Eso hace que no todos sus entrenamientos coincidan, pero sí existen espacios que comparten: fondos, recuperaciones, algunos trabajos específicos y, sobre todo, la comprensión de lo que significa para el otro correr. “Los dos sabemos lo que es levantarse temprano un domingo, cuidar la alimentación, estar cansado y tener que entrenar igual. Eso hace que nos entendamos”, señaló Francisco. Brisa lo resumió de una manera más sencilla: “Nos permite hablar en el mismo idioma”.

Esa complicidad también aparece durante las carreras. En la distancia de 10km de la carrera de LA GACETA de 2025, Brisa quería buscar una mejor marca y Francisco decidió correr junto a ella para ayudarla a mantener el ritmo. “Él me acompañó y me fue ayudando durante toda la carrera. Yo tenía un objetivo y necesitaba alguien que me ayudara a sostener ese ritmo”, recordó Brisa. Francisco explicó que no había demasiado misterio en su decisión. “Sabía lo que ella quería hacer y traté de ayudarla para que pudiera conseguirlo”. No fue la única vez. Antes de viajar a Córdoba para una competencia, Francisco acompañó a Brisa al parque para hacer la última activación. Ella realizó unas pasadas y él la vio bien. “Me dijo que estaba corriendo bien, que me veía bien y que iba a hacer una buena carrera. Fue ese último empujón que necesitaba”, contó ella.

JUNTOS A LA PAR. Brisa y Francisco se enamoraron mientras despuntaban un vicio que se terminó convirtiendo en una pasión.

Acompañarse también en los últimos metros

En las carreras en las que puede estar presente, Francisco tiene además una costumbre: espera a Brisa en los últimos metros y, cuando puede, corre junto a ella hasta la llegada. No se trata de marcarle el ritmo ni de modificar su carrera, sino de estar ahí cuando más pesan las piernas. “Para mí es importante que esté. Saber que está esperando o que aparece en los últimos metros te da otra energía”, explicó Brisa.

Los 21K LA GACETA volverán a reunirlos, aunque sus objetivos no sean exactamente iguales. El año pasado compartieron los 10K y disfrutaron mucho la experiencia. Esta vez ambos tendrán la carrera como una de sus metas, cada uno desde su propia preparación. “Es difícil tener exactamente el mismo objetivo porque hacemos disciplinas diferentes, pero los dos queremos disfrutar la carrera y hacerla bien”, explicó Francisco. Brisa agregó que el desafío también estará en todo lo que puedan construir durante la preparación.

Para más adelante aparece una meta que sí quieren compartir de principio a fin: una maratón. Francisco ya conoce lo que significa completar los 42,195 kilómetros, pero ambos quieren volver a recorrer esa distancia juntos, cada uno con su ritmo y su propio objetivo. “Nos gustaría preparar una maratón juntos”, contó Brisa. No necesariamente para correr uno al lado del otro durante toda la competencia, sino para atravesar juntos cada una de las etapas que exige llegar hasta allí. Porque desde aquella primera cita en la que hablaron de running hasta los próximos kilómetros que compartirán, el deporte terminó convirtiéndose en mucho más que una actividad común: terminó siendo una manera de entenderse.